Haití se enfrenta a una de las crisis más complejas de su historia reciente. Este miércoles, la nación caribeña será el centro de atención en la agenda internacional, ya que el Consejo de Seguridad de la ONU llevará a cabo su primera reunión del año para tratar la situación actual del país.
Las bandas armadas han tomado el control de extensas áreas, y la violencia se ha extendido mucho más allá de Puerto Príncipe, debilitando gravemente la capacidad del Estado para gobernar y ofrecer servicios básicos. En este contexto, Haití no ha celebrado elecciones presidenciales en más de una década, mientras que las necesidades humanitarias han alcanzado niveles alarmantes, dejando a millones de personas luchando por satisfacer sus necesidades diarias.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió en su último informe sobre la misión política de la ONU en Haití (BINUH) que “la violencia ha aumentado y se ha expandido geográficamente, lo que ha intensificado la inseguridad alimentaria y la inestabilidad”, destacando que los acuerdos temporales de gobernanza están a punto de expirar y las elecciones pendientes son cada vez más urgentes.
La importancia de Haití
La crisis haitiana es multifacética. El dominio de las bandas sobre áreas urbanas y rutas de transporte, así como su creciente actividad en zonas rurales, está interrumpiendo los medios de subsistencia y obstaculizando el acceso humanitario en todo el país. Además, fenómenos meteorológicos extremos como huracanes e inundaciones han agravado aún más la situación humanitaria.
Los expertos cuestionan si es posible llevar a cabo elecciones sin antes mejorar significativamente las condiciones de seguridad.
Condiciones humanitarias críticas
Las condiciones humanitarias continúan deteriorándose en Haití debido a una escasez crítica de fondos que limita el alcance de la asistencia esencial. Actualmente, 5,7 millones de personas sufren inseguridad alimentaria, con casi dos millones en situación de emergencia. Asimismo, el número de desplazados ha aumentado a 1,4 millones en solo un año.
Los centros sanitarios operan con dificultades y el cólera sigue siendo un grave problema de salud pública. Durante el curso escolar 2024-25, 1.600 escuelas cerraron por razones relacionadas con la violencia, dejando a 1,5 millones sin acceso a educación. Guterres enfatiza que “la respuesta humanitaria sigue siendo insuficiente y el acceso es cada vez más complicado”.
Derechos humanos: riesgo extremo para mujeres y niñas
Mujeres y niñas son algunas de las más afectadas por esta crisis. Las bandas utilizan frecuentemente la violencia sexual como herramienta para intimidar y controlar. La denuncia de estos incidentes es escasa debido al miedo y al estigma social; además, el acceso a servicios para sobrevivientes es limitado, lo que agrava el trauma y perpetúa la impunidad.
El Secretario General expresó su profunda preocupación por el uso continuado de violencia sexual por parte de las bandas, que aterroriza comunidades enteras y socava sistemáticamente la seguridad y dignidad de mujeres y niñas.
Caminos hacia adelante
Las Naciones Unidas han subrayado repetidamente que restablecer la seguridad es crucial; sin embargo, esto no es suficiente por sí solo. Sin avances en gobernanza, justicia y servicios sociales—especialmente dirigidos a los jóvenes—cualquier mejora en seguridad será efímera.
Un consenso nacional junto con un apoyo internacional sostenido son esenciales para romper el ciclo vicioso de violencia e inestabilidad. Guterres señala que “las medidas de seguridad por sí solas no resolverán los problemas estructurales que provocaron esta crisis”.
Respuesta internacional ante la crisis
Las Naciones Unidas están brindando apoyo a Haití mediante diversas iniciativas. La misión política BINUH supervisa los derechos humanos, proporciona asistencia electoral y apoya el desarrollo policial. Las agencias humanitarias ofrecen ayuda vital a las comunidades vulnerables; para 2026 se solicita un Plan Humanitario con un presupuesto estimado en 880 millones de dólares para asistir a 4,2 millones de personas.
A su vez, se están preparando acciones logísticas mediante la Oficina de Apoyo recientemente establecida (UNSOH), destinada a respaldar operativamente a la Fuerza contra Pandillas.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 5.7 millones |
Número de personas afectadas por inseguridad alimentaria. |
| 2 millones |
Número de personas en situación de emergencia alimentaria. |
| 1.4 millones |
Número de desplazados en el país. |
| 1600 |
Número de escuelas cerradas debido a la violencia durante el curso escolar 2024-25. |
Preguntas sobre la noticia
¿Por qué se agrava la crisis en Haití?
La crisis en Haití se agrava debido al control de bandas armadas sobre grandes extensiones de territorio, lo que ha debilitado la capacidad del Estado para gobernar y prestar servicios básicos. Además, la violencia se ha intensificado y expandido geográficamente, agravando la inseguridad alimentaria y la inestabilidad.
¿Cuáles son las necesidades humanitarias actuales en Haití?
Las condiciones humanitarias están deteriorándose, con 5,7 millones de personas afectadas por inseguridad alimentaria, de las cuales casi dos millones están en situación de emergencia. También hay un aumento significativo en el número de desplazados y muchos centros de salud apenas funcionan.
¿Cómo afecta la crisis a las mujeres y niñas en Haití?
Las mujeres y niñas son particularmente vulnerables, enfrentándose a un riesgo extremo debido al uso de violencia sexual por parte de las bandas como herramienta de intimidación y control. La denuncia de estos incidentes es escasa debido al miedo y al estigma.
¿Qué acciones está tomando la ONU para ayudar a Haití?
La ONU está apoyando a Haití mediante la misión política BINUH, que proporciona supervisión de derechos humanos y asistencia electoral. También se están llevando a cabo esfuerzos humanitarios para ayudar a las comunidades más vulnerables, con un Plan de Respuesta Humanitaria que solicita 880 millones de dólares para 2026.
¿Cuál es el camino a seguir para mejorar la situación en Haití?
Es esencial restablecer la seguridad, pero también se requiere avanzar en gobernanza, justicia y servicios sociales. El consenso nacional y el apoyo internacional sostenido son fundamentales para romper el ciclo de violencia e inestabilidad.