Las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular han respondido contundentemente a la carta enviada por la ministra de Sanidad, instándola a rectificar su enfoque y abandonar lo que consideran una gestión sectaria del proceso. En su misiva, los consejeros de Sanidad del PP exigen una convocatoria efectiva de todos los actores involucrados para abordar la reforma del Estatuto Marco.
En el documento consensuado, los consejeros reiteran su disposición al diálogo y la cooperación institucional, pero subrayan que esto debe hacerse con respeto a las competencias, la transparencia y un rigor técnico adecuado. Consideran inaceptable que la ministra haya alcanzado preacuerdos parciales con ciertos profesionales mientras excluye a otros, trasladando así la responsabilidad a las comunidades autónomas en un contexto marcado por la falta de rigor y un clima de confrontación evidente.
Rechazo a la confrontación
Desde el PP se critica abiertamente el uso que Mónica García está haciendo de la reforma del Estatuto Marco como herramienta de confrontación, enfrentando no solo a diferentes categorías profesionales, sino también a administraciones e incluso ministerios dentro del propio Gobierno. Además, insisten en que es fundamental que el Ministerio convoque a todos los actores implicados, incluidos los sindicatos médicos, y reclaman que cualquier debate sobre reformas legales cuente con las memorias jurídicas, técnicas y económicas necesarias.
Carmen Fúnez, vicesecretaria de Sanidad y Política Social del PP, ha advertido sobre la inestabilidad generada por anuncios contradictorios desde el Gobierno. “No se puede jugar así con las condiciones laborales de los profesionales sanitarios”, afirmó Fúnez, quien también destacó la importancia de asegurar una financiación autonómica adecuada para respaldar cualquier avance contemplado en el Estatuto Marco.
Cuestionamiento al papel del Ministerio
Los consejeros del PP han denunciado que la carta de Mónica García parece más una maniobra mediática que un verdadero intento de cooperación institucional. La rapidez con la que se difundió en los medios ha suscitado dudas sobre sus intenciones reales. Acusan al Gobierno de haber comunicado decisiones importantes a través de medios o redes sociales antes que a los gobiernos autonómicos.
Asimismo, expresan su asombro ante una ministra que ahora desea ser cuidadosa con las competencias relacionadas con el futuro Estatuto Marco, cuando previamente hizo anuncios que excedían esos límites. Esta incoherencia ha llevado al PP a acusar a García de utilizar su cargo para fines partidistas y no haber logrado resolver problemas generados por una gestión deficiente.
Preguntas sobre la noticia
¿Qué exige el PP al Gobierno en relación a los médicos?
El PP exige al Gobierno que tenga la misma sensibilidad con los médicos que ha tenido con Junqueras, pidiendo una gestión no sectaria y un diálogo efectivo con todos los actores involucrados en la reforma del Estatuto Marco.
¿Cuál es la postura del PP sobre la gestión de la ministra de Sanidad?
El PP critica la gestión de la ministra de Sanidad, Mónica García, argumentando que ha hecho preacuerdos parciales excluyendo a algunos profesionales y trasladando la responsabilidad a las comunidades autónomas sin rigor técnico ni informes adecuados.
¿Qué aspectos menciona el PP sobre la financiación autonómica?
El PP enfatiza que la financiación autonómica debe asegurar los avances contemplados en el Estatuto Marco y critica que el presidente Sánchez priorice su relación con los independentistas sobre la sanidad y servicios públicos para todos.
¿Cómo describe el PP la carta enviada por Mónica García?
Los consejeros del PP consideran que la carta parece más una estrategia mediática que un verdadero ejercicio de cooperación institucional, señalando que muchas veces se enteran de anuncios gubernamentales a través de los medios.
¿Qué acusa el PP a Mónica García respecto a su gestión?
El PP acusa a Mónica García de incoherencia y de utilizar el Ministerio de forma partidista, además de no haber resuelto problemas generados por su propia falta de competencia o mala gestión del proceso negociador.