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Helicópteros y aviones de emergencias: ¿huelga en el aire?
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Helicópteros y aviones de emergencias: ¿huelga en el aire?

lunes 20 de mayo de 2019, 13:55h

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Huelga en BABCOCK, la mayor operadora de aviones y helicópteros de servicios vitales para la sociedad (salvamento marítimo, emergencias médicas, rescates, incendios forestales, vigilancia marítima, contaminación oceánica y otros) que da servicio a Comunidades Autónomas y al Gobierno Central.

La razón: la decisión unilateral de esta filial británica de reducir los sueldos de los trabajadores entre un 13 y un 30 %, argumentando pérdidas sucesivas en España.

La huelga ha sido convocada por todas las organizaciones sindicales y afecta a las dos empresas en las que —en España— se ha dividido esta multinacional obligada por el más que probable Brexit: Babcock MCS y Babcock MCS FLEET. Recuérdese que la legislación europea impide que en el sector aéreo operen empresas ajenas a la UE con más de un 50% del capital por lo que la escisión dejó a la primera la parte operativa y a la segunda, en manos totalmente británicas: el grueso de infraestructura, aeronaves, mantenimiento y demás.

Los paros y concentraciones para luchar contra esta modificación substancial de las condiciones de trabajo (MSCT) se iniciaron este pasado 17 de mayo convocados por UGT y ASETMA con el apoyo del SLTA tras el preceptivo acto en el Servicio de Mediación y Arbitraje en el que la empresa no se movió lo más mínimo de sus pretensiones. Los paros se mantendrán 8 días más en mayo, 15 en junio y 4 en julio afectando principalmente a centros de mantenimiento de Albacete, Alicante, Salamanca y Vigo donde la parte Babcock MCS FLEET tiene sedes.

Por otro lado, desde el punto de vista operacional que afectaría a los vuelos de Babcock MCS más el personal imprescindible como personal sanitario, gruístas, rescatadores, etc., se convocó el pasado 11 de mayo una huelga con inicio el día 20, duración indefinida y en todas las bases del territorio nacional por UGT, SLTA, CCOO y CGT.

El Sindicato SEPLA con cierta representatividad en la antigua Inaer -precursora de Babcock- ha ido por libre y (a regañadientes) convocó otra huelga independiente con alcance similar. Hoy día este sindicato es insignificante en Babcock con pérdida constante de afiliados ya sea por la docilidad de la que le acusan los pilotos, por las manifiestas prebendas que delegados sindicales y sus familiares han conseguido en puestos clave de la empresa o por ser el principal culpable de la firma del, todavía en vigor convenio colectivo, que faculta a la empresa para convertir al personal fijo en discontinuo simplemente alterando la programación.

¿En que afectará la huelga al ciudadano?

Prácticamente en nada. Seguramente el retraso en las labores de mantenimiento pueda repercutir a corto plazo en la disponibilidad de helicópteros para la inminente campaña de incendios forestales pero poco más. Al ser el resto de actividades servicios públicos de vital importancia para la sociedad son las autoridades las encargadas de fijar unos servicios mínimos (SSMM). Ya lo han hecho: Tanto en Salvamento Marítimo y Rescates como en Emergencias Sanitarias se han establecido servicios mínimos del 100%.

Las Disposiciones en los Boletines Oficiales correspondientes son claras y calcadas unas de otras. Parece que ese 100% de SSMM es abusivo y atenta al fundamental derecho de huelga pero es entendible. Estando al 100% ya está bajo mínimos. Pongamos por ejemplo los helicópteros sanitarios en Castilla y León. Para mantener unos tiempos de respuesta equiparables a otros países europeos —de como máximo 20 minutos— serían necesarios 6 helicópteros para una extensión tan grande y sin embargo sólo operan 3. ¿Qué rebaja se puede hacer sobre esa situación tan precaria?

Otra cosa es la manera de notificar esos SSMM. Según la legislación en vigor es la empresa, en base al decreto de SSMM, la encargada de notificar de manera FEHACIENTE al trabajador su nombramiento para servicios mínimos estipulando fechas y horarios y no lo ha hecho de la manera adecuada. Babcock se ha limitado a enviar al email corporativo de cada empleado una copia del decreto sin ni siquiera pensar que no todos tienen correo corporativo y que ese correo solo puede leerse (cosas de la seguridad informática dicen-y ya va para un año la limitación) desde los ordenadores seguros de la empresa con lo cual aquel que está libre no se entera. Afortunadamente algunos sindicatos afectados como SLTA en lugar de hacer sangre han comunicado a sus afiliados por canales internos y redes sociales el cumplimiento de esos SSMM invitándoles a obviar esa torpeza de la empresa para que el ciudadano no se vea perjudicado.

¿Servirán de algo los perjuicios y sacrificios de estos abnegados trabajadores al usar esta medida de presión más allá de sensibilizar a la opinión pública y tal vez a los organismos correspondientes para que doten adecuadamente los próximos concursos —de manera que sea la calidad y no el precio lo que predomine— evitando la precariedad laboral? Mucho nos tememos que de poco.

Bueno, tal vez sí. Ya ha servido para que los sindicatos pongan de manifiesto en sus notas de prensa que la gestión de la empresa es mejorable (extremo que le costó el puesto al Secretario General del SLTA, aunque tras unos meses fue readmitido en las puertas del juzgado):

  1. Que las supuestas pérdidas no sólo son debidas al escaso margen de beneficios cuando las cosas van bien.
  2. Que no son sólo los altos costes de operación con interminables entrenamientos y verificaciones de competencia del personal en aras de la seguridad los causantes de las pérdidas.
  3. Que se han hecho las cosas mal.
  4. Que los directivos se han aumentado el sueldo al ver volar los “bonus” por beneficios empresariales.
  5. Que hay “brahamanes” incapaces de otra cosa que predicar procedimientos y protocolos sobre procedimientos para elaborar más procedimientos que cuadruplican el sueldo del que se juega la vida en el mar para salvar otras.
  6. Que se han perdido contratos substanciosos por la torpeza imperdonable de presentar la documentación fuera de plazo.

Las empresas que son competencia de Babcock, de momento, se frotan las manos pero con inquietud. Es un sector difícil. Una buena parte son antiguos propietarios de Inaer que salieron de Babcock por la gatera. No tienen tras de sí una multinacional prestigiosa con altos beneficios pero son verdaderos artistas en soslayar problemas. La precariedad laboral es similar y desde las secciones sindicales de esas empresas hay solidaridad.

Por el momento son 109 aeronaves las afectadas, 1.100 trabajadores de manera directa y todos ellos remotamente afectados por una “huelga de mentirijillas” con Servicios Mínimos del 100%. Todos los sindicatos han abierto cuentas para crear una “caja de resistencia” con la que compensar las perdidas de los que sí pueden hacer huelga, pues esto va para largo.

Otro día se dará una vuelta de tuerca a esto de la MSCT (condiciones de trabajo), la huelga, el nuevo convenio y los próximos concursos (de prestación de servicios de emergencia a las Comunidades Autónomas y a la Administración Central). De entrada resulta sorprendente la coincidencia entre la aplicación de la MSCT —o sea, la reducción de sueldo— con la convocatoria de nuevas elecciones sindicales a celebrar el próximo 2 de julio, tras las que es muy probable que haya un nuevo convenio sectorial.

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