Aumentar los impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas podría salvar vidas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los sistemas fiscales actuales son insuficientes para reducir el consumo de estos productos nocivos, lo que contribuye a enfermedades como la obesidad y diabetes. La OMS insta a los gobiernos a implementar impuestos más altos como medida urgente de salud pública. A pesar del apoyo popular para aumentar estos impuestos, muchos países aún no ajustan sus tasas impositivas al ritmo de la inflación, lo que hace que el alcohol y las bebidas azucaradas sean más asequibles. La iniciativa "3 para el 35" busca elevar los precios de estos productos para proteger la salud pública.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una advertencia sobre el impacto negativo de la reducción sostenida de impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas, señalando que esta tendencia está haciendo que estos productos sean más accesibles en numerosos países. Este fenómeno podría agravar problemas de salud como la obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, varios tipos de cáncer y lesiones, especialmente entre los más jóvenes.
En dos informes recientes, la OMS subraya que los sistemas fiscales actuales son insuficientes para limitar el consumo de estos productos nocivos. Además, destaca que los sistemas sanitarios están bajo creciente presión financiera debido a enfermedades no transmisibles y lesiones que podrían evitarse en gran medida.
Ante esta situación, la OMS insta a los gobiernos a implementar gravámenes significativos sobre las bebidas azucaradas y el alcohol, considerándolo una acción urgente para mejorar la salud pública y aumentar la recaudación fiscal.
“Los impuestos sanitarios son una de las herramientas más poderosas que tenemos para promover la salud y prevenir enfermedades”, declaró Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. Explicó que al incrementar los impuestos sobre productos como el tabaco, las bebidas azucaradas y el alcohol, los gobiernos pueden reducir el consumo perjudicial y destinar fondos a servicios de salud esenciales.
A pesar de que el mercado global de bebidas azucaradas y alcohólicas genera enormes beneficios económicos, los gobiernos solo obtienen una fracción de esos ingresos mediante impuestos destinados a fines sanitarios. Esto resulta en un escenario donde las ganancias corporativas se maximizan mientras que los costos sociales se distribuyen entre la población.
Actualmente, al menos 116 países han implementado algún tipo de impuesto sobre las bebidas azucaradas, principalmente refrescos. Sin embargo, muchos productos con alto contenido en azúcar, como jugos 100% fruta y algunas bebidas lácteas, quedan excluidos de estos gravámenes.
A pesar de que el 97% de los países grava las bebidas energéticas, este porcentaje no ha cambiado desde el último informe de la OMS en 2023. En cuanto al alcohol, se informa que al menos 167 países aplican impuestos sobre estas bebidas; sin embargo, su precio se ha mantenido o ha disminuido en muchas naciones desde 2022 debido a que los impuestos no se ajustan a la inflación ni al crecimiento salarial.
El vino sigue sin ser gravado en al menos 25 países europeos, lo cual plantea serios riesgos para la salud pública. “Un aumento en la asequibilidad del alcohol puede contribuir a un incremento en la violencia, lesiones y enfermedades”, advirtió Etienne Krug, director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS.
Krug enfatizó que mientras las empresas obtienen beneficios significativos, “el público asume las consecuencias sanitarias” y “la sociedad carga con costos económicos”. A nivel global, la proporción media de impuestos especiales sobre el precio final es baja: alrededor del 14% para cerveza y del 22.5% para licores. En contraste, el impuesto sobre las bebidas azucaradas representa apenas un 2% del costo final de una bebida común.
A pesar de estas preocupaciones persistentes, una encuesta realizada por Gallup en 2022 indica que la mayoría del público apoya un aumento en los impuestos al alcohol y a las bebidas azucaradas. En respuesta a esta situación alarmante, la OMS ha lanzado la iniciativa “3 para el 35”, cuyo objetivo es aumentar los precios reales del tabaco, alcohol y bebidas azucaradas antes del año 2035 para reducir su accesibilidad y proteger así la salud pública.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 116 | Número de países que aplican algún tipo de impuesto a las bebidas azucaradas. |
| 167 | Número de países que aplican impuestos al alcohol. |
| 2% | Proporción del impuesto sobre el precio final de una gaseosa común. |
| 14% | Media de impuestos especiales sobre el precio final para la cerveza. |
| 22.5% | Media de impuestos especiales sobre el precio final para las bebidas espirituosas. |
Los sistemas fiscales actuales son demasiado débiles para frenar el consumo de productos nocivos para la salud, lo que agrava problemas como la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Aumentar los impuestos podría ayudar a reducir el consumo dañino y aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios.
Aumentar los impuestos sobre bebidas azucaradas y alcohólicas puede promover la salud pública, prevenir enfermedades y liberar fondos para servicios de salud vitales. Esto también podría ayudar a reducir el consumo excesivo de estos productos.
Al menos 116 países aplican algún tipo de impuesto a las bebidas azucaradas, principalmente a los refrescos. Sin embargo, muchos productos con alto contenido de azúcar no están gravados adecuadamente.
A pesar de que al menos 167 países aplican impuestos al alcohol, este se ha vuelto más asequible o ha mantenido su precio en la mayoría de los países desde 2022, ya que los impuestos no se ajustan según la inflación o el crecimiento de ingresos.
Una encuesta de Gallup realizada en 2022 mostró que la mayoría de las personas apoya el aumento de impuestos tanto al alcohol como a las bebidas azucaradas, indicando un respaldo popular hacia estas medidas fiscales.