El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, reafirma que "la integridad territorial de España no se negocia, se defiende", en un discurso centrado en la situación de Ceuta y Melilla. Durante su visita a Ceuta, Feijóo destaca estas ciudades como prioridades estratégicas para su futuro gobierno y critica la gestión actual del Gobierno español en materia de seguridad y migración. Propone medidas contundentes como la expulsión inmediata de quienes han ocupado el territorio y el refuerzo masivo de las fuerzas de seguridad. Además, exige una política migratoria eficaz que proteja las fronteras españolas y asegura que España debe recuperar el control y ser respetada internacionalmente.
En Ceuta junto a Juan Jesús Vivas
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha destacado la importancia de Ceuta y Melilla como “prioridades estratégicas” para su futuro Gobierno. En este contexto, enumeró las cinco decisiones que un “gobernante responsable” debería haber tomado, en lugar de “delegar su obligación” en la “buena voluntad de quienes han ocupado esta ciudad”. Feijóo enfatizó: “Un Estado serio, fiable y responsable se defiende a sí mismo con toda determinación”.
El líder del PP propuso que el presidente del Gobierno debió anunciar la expulsión inmediata de aquellos que “han ocupado” la nación, así como el refuerzo masivo de los efectivos de Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas. Además, subrayó la necesidad de “blindar” las fronteras de Ceuta y Melilla.
Feijóo también consideró prioritario tramitar “ya mismo” el cambio en la Ley de Extranjería, una propuesta del PP que permitiría a España aceptar la ayuda de sus socios europeos. Criticó la respuesta del actual Gobierno, calificándola de “tardía, insuficiente y hasta ridícula en cierto modo”, y manifestó que España se encuentra en un estado de “apagón, calcinada e invadida”.
Afirmó que el país carece de una “estrategia eficaz” para proteger la frontera de Ceuta y exigió recuperar el orden y la autoridad. Esto incluye expulsar a quienes han ocupado la ciudad y demostrar que cualquier ataque a la integridad territorial tendrá una respuesta contundente y proporcional. Según él, lo ocurrido en Ceuta no debe considerarse un simple incidente, sino una “ocupación premeditada y sin precedentes”.
Feijóo exigió explicaciones al Gobierno por ignorar las advertencias sobre una posible avalancha migratoria. Subrayó: “Es imposible no saber que un contingente tan grande como este, de 60.000 personas, se dirigía hacia Ceuta desde hace varios días.” Aseguró que los ciudadanos tienen derecho a conocer qué sucedió y por qué no se actuó ante lo inminente.
A pesar de su deseo de mantener una relación basada en el respeto mutuo con Marruecos, indicó que hay límites que no deben cruzarse. En este sentido, afirmó: “Hay cosas que no se pueden hacer, no se deben hacer y, si se hacen, tienen que tener una respuesta contundente.”
El presidente del PP abogó por construir una relación sólida entre Marruecos y España fundamentada en el respeto mutuo, cooperación y buena vecindad. Por ello, instó a esclarecer qué ha fallado en las relaciones bilaterales: “Toda buena relación entre Estados exige reciprocidad, transparencia y buena fe”.
A su vez, Feijóo reclamó al Gobierno asumir las responsabilidades derivadas de su política migratoria permisiva. Criticó cómo esta ha afectado negativamente tanto a España como a Europa: “Estamos ofreciendo al mundo una imagen absolutamente lamentable.”
Censuró que España enfrente tensiones con sus socios europeos por solicitar políticas migratorias más firmes. Reconoció mantener un contacto constante con líderes europeos preocupados por la situación actual: “En lugar de alimentar choques diplomáticos con nuestros socios europeos, lo que tendría que hacer el Gobierno es reforzar nuestras fronteras con la misma determinación y recursos que ellos.”
No obstante, rechazó reducir los problemas actuales a presiones mafiosas o decisiones judiciales. Afirmó rotundamente: "Los tribunales aplican las leyes; no las redactan".
Finalmente, Feijóo reafirmó su compromiso con la defensa de Ceuta al declarar: "Ceuta es España". Aseguró que España recuperará el control sobre sus fronteras y volverá a ser un país seguro donde funcione un Estado capaz de proteger a sus ciudadanos. Concluyó: "España va a volver a ser respetada en el mundo".
Feijóo sitúa a Ceuta y Melilla como "prioridades estratégicas" para su futuro Gobierno, indicando que un gobernante responsable debería tomar decisiones firmes en lugar de delegar en la buena voluntad de otros.
Propone expulsar inmediatamente a quienes han ocupado la nación, reforzar los efectivos de Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas, y blindar las fronteras de Ceuta y Melilla.
Define la respuesta del Gobierno como "tardía, insuficiente y hasta ridícula", criticando que no está a la altura de las circunstancias.
Critica que España no tiene una estrategia eficaz para proteger la frontera de Ceuta y reclama recuperar el orden y autoridad, así como demostrar que cualquier ataque a la integridad territorial tendrá una respuesta contundente.
Feijóo expresa su voluntad de tener una relación de respeto mutuo, buena voluntad y cooperación con Marruecos, pero subraya que hay límites que no se deben cruzar.
Exige que el Gobierno asuma las consecuencias por su política migratoria permisiva y por no haber defendido adecuadamente las fronteras del país.
Censura que España esté ofreciendo al mundo una "imagen absolutamente lamentable" debido a su manejo de la situación migratoria y fronteriza.
Reitera su compromiso con la defensa de Ceuta, afirmando que España volverá a ser un país seguro con control sobre sus fronteras.