El cierre abrupto del campamento de Al Hol en Siria ha dejado a miles de personas, incluidos niños y enfermos crónicos, sin atención sanitaria ni protección. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha expresado su preocupación por la falta de planificación en este proceso, que ha expuesto a los residentes a mayores riesgos. Desde su apogeo en 2019 con más de 76,000 detenidos, la población ha disminuido drásticamente. La transición hacia el nuevo campamento de Aq Burhan ha generado ansiedad entre los afectados, quienes enfrentan carencias en servicios básicos y un futuro incierto. MSF continúa brindando asistencia médica y acceso a agua potable, pero la situación sigue siendo crítica para muchos que han sido desplazados.
El cierre del campamento de Al Hol genera incertidumbre para sus residentes
Médicos Sin Fronteras (MSF) ha manifestado su profunda preocupación por la forma abrupta y descoordinada en que el Gobierno sirio cerró el campamento de detención de Al Hol. Este cierre, realizado el 22 de febrero, expuso a miles de personas, incluidos niños y personas con enfermedades crónicas, a riesgos significativos en términos de protección y acceso a atención sanitaria.
En su punto más alto en 2019, más de 76.000 personas estaban detenidas en Al Hol, la mayoría mujeres y menores. El campamento estaba dividido: las personas sirias e iraquíes se encontraban en una zona, mientras que los nacionales de otros países estaban segregados en otra sección. Para enero de 2026, la población había disminuido a aproximadamente 23.000 tras varias repatriaciones, principalmente hacia Irak. Con el traspaso del control del campamento a manos del Gobierno sirio, se produjo una drástica reducción de la población debido a un periodo de transición marcado por la inseguridad.
Durante la semana previa al cierre, muchos residentes fueron trasladados al campamento de Aq Burhan, situado al norte de Alepo, mientras que algunas familias regresaron directamente a sus lugares de origen. “Hablamos con familias que esperaron más de catorce horas para salir; otros aún intentaban organizar la recogida de sus pertenencias”, comentó Barbara Hessel, responsable de programas en el noreste de Siria. “La falta de claridad generó ansiedad entre los residentes, aunque todos expresaban un deseo por un futuro mejor”.
A pesar del cambio, han surgido carencias en atención sanitaria y protección en el nuevo campamento. MSF ha expresado su preocupación por los riesgos adicionales que enfrentan mujeres y niños ante esta reubicación improvisada.
A medida que las personas abandonaban Al Hol, las emociones eran diversas. Algunas estaban aliviadas, otras confundidas o enfadadas por ser trasladadas a otro campamento en lugar de regresar a casa; sin embargo, casi todas arrastraban años de agotamiento emocional. Un residente compartió su esperanza de que el nuevo campamento tuviera árboles y espacio verde, ya que describió Al Hol como “un lugar muerto”. “Después de siete años allí, muchas personas no preguntaban adónde irían después; simplemente estaban agradecidas por marcharse”, añadió Hessel.
Durante este periodo crítico, el acceso a atención sanitaria se vio gravemente comprometido debido a la inseguridad y al cambio en el control del área. Muchas organizaciones humanitarias se vieron obligadas a suspender actividades esenciales.
A pesar de estos desafíos, MSF continuó siendo una de las pocas organizaciones que proporcionaron atención médica y acceso a agua potable hasta el último día del cierre. Nuestros equipos operaron una planta de tratamiento que abastecía tanto al campamento principal como al anexo. Se mantuvieron los servicios básicos durante el mayor tiempo posible para garantizar continuidad asistencial para quienes padecen enfermedades no transmisibles.
"Cuando entregamos suministros médicos para tres meses a pacientes con enfermedades crónicas, notamos un alivio inmediato", indicó un miembro del personal.
No obstante, muchos pacientes no pudieron ser localizados tras el cierre. Antes del traspaso al Gobierno sirio, MSF estimaba que 347 personas estaban inscritas solo en nuestra cohorte dedicada a enfermedades no transmisibles; muchas se perdieron durante esta caótica transición.
A lo largo de nuestra presencia en Al Hol, hemos sido testigos directos y hemos documentado la negligencia y violencia sufridas por los residentes del campamento. Las personas fueron tratadas como una amenaza para la seguridad, ignorando sus derechos y necesidades humanas fundamentales.
"Durante siete años, la comunidad internacional ha mantenido un sistema indefinido de confinamiento", afirmó Stephen MacKay, responsable operativo en Siria. "El cierre repentino sin un plan claro resalta lo arbitrario tanto de su prolongada detención como ahora su liberación". Este evento pone también en evidencia el fracaso sostenido durante estos años para satisfacer necesidades humanitarias básicas o resolver su limbo legal.
MSF hace un llamado urgente a las autoridades sirias y actores internacionales para garantizar acceso ininterrumpido a atención sanitaria esencial para todos los trasladados desde Al Hol y asegurar la continuidad del tratamiento para enfermedades no transmisibles. Asimismo, instamos a proporcionar documentación legal necesaria para permitir que las personas reconstruyan sus vidas.
Nuestra preocupación se extiende también hacia aquellos extranjeros previamente residentes en Al Hol quienes habían recibido atención médica por parte nuestros equipos. Instamos a todos los gobiernos involucrados a reforzar medidas protectoras especialmente para mujeres y niños con el fin de prevenir violencia y abusos durante su repatriación voluntaria.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 76,000 | Número máximo de personas detenidas en Al Hol en 2019. |
| 23,000 | Población estimada en el campamento en enero de 2026. |
| 14 | Número de horas que algunas familias esperaron para salir del campamento. |
| 347 | Número de personas inscritas en el programa de enfermedades no transmisibles antes del cierre. |
El campamento de Al Hol fue cerrado repentinamente por el Gobierno sirio, dejando a miles de personas sin atención sanitaria ni protección.
En su punto álgido en 2019, más de 76,000 personas estaban detenidas en Al Hol, la mayoría mujeres y menores. Para enero de 2026, la población había descendido a unas 23,000 personas tras múltiples repatriaciones.
MSF expresó su preocupación por la forma abrupta y descoordinada del cierre, que expuso a miles de personas a mayores riesgos de protección y a un acceso reducido a la atención sanitaria.
Las emociones eran diversas; algunas estaban aliviadas, otras confundidas o enfadadas porque iban a otro campamento en lugar de regresar a casa. Muchas arrastraban años de agotamiento.
MSF mantuvo servicios de atención médica y acceso a agua potable hasta el último día del cierre, priorizando la continuidad asistencial para las personas con enfermedades no transmisibles.
Se insta a garantizar un acceso ininterrumpido a la atención sanitaria esencial para todas las personas trasladadas desde Al Hol y proporcionar documentación legal a los nacionales sirios para permitirles reconstruir sus vidas.