El Grupo Parlamentario Popular ha denunciado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no compareció en el Pleno extraordinario del Senado el 29 de enero, calificando su decisión como "rebeldía parlamentaria". Según el portavoz adjunto Antonio Silván, Sánchez no presentó justificación alguna para su ausencia y esto representa un grave incumplimiento de su obligación democrática. La senadora Ana Beltrán también criticó la falta de respeto del presidente hacia las instituciones, sugiriendo que su negativa a comparecer se debe a su deseo de evitar responsabilidades sobre los recientes accidentes ferroviarios. El PP ha señalado que si esta situación persiste, recurrirán al Tribunal Constitucional para asegurar que el presidente cumpla con sus deberes ante el Senado.
El Grupo Parlamentario Popular ha denunciado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no asistió al Pleno extraordinario del Senado el pasado 29 de enero por voluntad propia. Según los populares, esta decisión fue “deliberada”, ya que Sánchez no presentó ninguna justificación válida como fuerza mayor o compromisos inaplazables. Esta actitud, argumentan, representa una clara desatención hacia el Senado y se califica como “rebeldía parlamentaria”.
Durante el debate sobre este conflicto de atribuciones entre el Senado y el Gobierno, el portavoz adjunto del GPP, Antonio Silván, junto a la senadora Ana Beltrán, exigieron formalmente la comparecencia del presidente para dar explicaciones sobre los recientes accidentes ferroviarios en Ademuz y Gelida.
Silván enfatizó que es necesario que el Pleno requiera al Gobierno cumplir con su obligación de comparecer. “Si no lo hace, acudiremos al Tribunal Constitucional”, advirtió, subrayando que “nadie está por encima del Parlamento, ni siquiera el presidente del Gobierno”. En sus declaraciones, Silván también destacó la situación de las víctimas que esperan respuestas mientras la silla del presidente permanece vacía en un momento crucial.
El portavoz popular recordó que el artículo 182.1 del Reglamento del Senado establece claramente que “el presidente del Gobierno comparecerá”, lo cual implica una obligación jurídica y democrática. Silván alertó sobre las graves consecuencias institucionales de permitir que el órgano controlado decida cuándo y cómo puede ser controlado, lo cual podría erosionar la estructura parlamentaria.
Ana Beltrán se sumó a las críticas señalando la falta de respeto de Sánchez hacia esta Cámara parlamentaria. Afirmó que su ausencia fue una manifestación de desprecio por las instituciones y un intento de evitar rendir cuentas sobre los incidentes ferroviarios. Según Beltrán, su negativa a comparecer se debe a un deseo de evadir responsabilidades ante un accidente que podría haberse prevenido con un adecuado mantenimiento.
La senadora calificó la actitud de Sánchez como “cobardía” y lamentó lo que considera una burla a la Constitución y a las instituciones. Además, cuestionó su integridad personal al insinuar vínculos oscuros en su ascenso político: “¿Qué se puede esperar de un presidente cuyo partido se financió presuntamente con dinero procedente de la prostitución?”, planteó Beltrán.
Beltrán definió a Sánchez como “el presidente fraude” y criticó sus métodos engañosos para llegar al poder. También mencionó los principios morales cuestionables que han permitido decisiones controvertidas en su gobierno. La senadora concluyó afirmando que la era Sánchez tiene los días contados y anticipa un futuro donde su figura será recordada negativamente.
El Grupo Parlamentario Popular denuncia que Pedro Sánchez no asistió a un Pleno extraordinario del Senado porque "no quiso", lo que consideran una "decisión deliberada" y una muestra de "rebeldía parlamentaria".
El PP argumenta que Sánchez no alegó fuerza mayor ni ningún compromiso inaplazable, desatendiendo así al Senado y sus obligaciones. Además, enfatizan que su ausencia erosiona el equilibrio de poderes en la democracia.
Antonio Silván, portavoz del PP, advierte que si el presidente puede ignorar las convocatorias del Senado cuando le conviene, se estaría abriendo una puerta peligrosa para futuros gobiernos, debilitando la democracia.
Ana Beltrán critica la falta de respeto de Sánchez hacia las instituciones y sugiere que su ausencia se debe a "cobardía" para no tener que dar explicaciones sobre los accidentes ferroviarios.
Beltrán cuestiona los principios morales de Sánchez y menciona controversias relacionadas con su ascenso político y decisiones como presidente, sugiriendo que su era tiene los días contados.