La Policía Nacional ha desarticulado una red de trata de personas en Móstoles, Madrid, liberando a 18 mujeres que eran explotadas sexualmente. Las víctimas eran obligadas a vivir en condiciones inhumanas, vigiladas las 24 horas y sin poder rechazar clientes ni decidir sobre sus servicios. Se detuvieron a siete personas y se incautaron 10.000 euros en efectivo, drogas y material probatorio de la actividad delictiva. La investigación comenzó tras la denuncia de una víctima en un hospital. La organización utilizaba un chalet como prostíbulo y mantenía a las mujeres en condiciones de hacinamiento, además de promover su dependencia a las drogas para aumentar su control sobre ellas.
Desarticulada una red de trata en Madrid
La Policía Nacional ha desmantelado una organización criminal que operaba en Móstoles, dedicada a la trata de personas con fines de explotación sexual. Durante la operación, se liberaron a 18 mujeres que eran forzadas a trabajar en condiciones inhumanas. Las víctimas eran obligadas a vestirse de manera provocativa para ser fotografiadas y promocionar sus servicios en diversas páginas web.
Las mujeres no tenían la opción de rechazar clientes ni decidir sobre los servicios que ofrecían. Eran mantenidas en condiciones de hacinamiento, bajo vigilancia constante y obligadas a entregar el 50% de sus ganancias. La intervención policial resultó en la detención de siete individuos y la incautación de 10.000 euros en efectivo, así como drogas y material probatorio relacionado con la actividad delictiva.
La investigación comenzó tras el testimonio de una mujer que acudió al Hospital Universitario de Villalba, donde expresó su deseo de denunciar su situación como víctima de explotación sexual. Los agentes tomaron su declaración y comenzaron a recopilar información sobre las condiciones deplorables que sufrían las víctimas desde su llegada a España.
El grupo criminal estaba compuesto por mujeres españolas que explotaban a otras mujeres en situaciones vulnerables. Las víctimas eran alojadas en un sótano del chalé utilizado como prostíbulo, donde dormían en literas y compartían un único baño. Además, estaban bajo vigilancia continua, incluso durante momentos privados.
Las mujeres debían estar disponibles las 24 horas del día y solo podían salir del inmueble con autorización, limitando su tiempo fuera a dos horas diarias. El incumplimiento de las normas establecidas resultaba en sanciones económicas o amenazas. Para atraer clientes, las cabecillas obligaban a las mujeres a realizar anuncios sexuales y se valían de hombres que editaban las fotografías para hacerlas más atractivas.
Además, la organización gestionaba el suministro de drogas, generando dependencia entre las víctimas y aumentando sus deudas con el grupo criminal. Este entramado había creado al menos cuatro empresas para encubrir su actividad ilícita.
A principios de febrero se ejecutó la fase final de la investigación, lo que llevó a la detención de siete personas y al registro del local donde operaban. En esta acción se confiscó dinero en efectivo, diversas dosis de drogas y material informático relevante para el caso.
Como resultado directo del operativo, 18 mujeres fueron liberadas y algunas recibieron asistencia por parte de organizaciones no gubernamentales especializadas en apoyar a víctimas de trata.
La Policía Nacional ofrece una línea telefónica gratuita (900105090) y un correo electrónico (trata@policia.es) para facilitar denuncias anónimas sobre este tipo de delitos. La confidencialidad está garantizada, ya que las llamadas no aparecen reflejadas en las facturas telefónicas.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 18 | Mujeres liberadas de la red de trata |
| 7 | Personas detenidas |
| 10,000 euros | Dineros en efectivo intervenidos |
| 24 horas | Tiempo que las víctimas debían estar disponibles para clientes |
Se desarticuló una red criminal dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, liberando a 18 mujeres que eran obligadas a vivir en condiciones indignas y a trabajar en un prostíbulo.
Siete personas fueron detenidas como parte de la operación contra la red de trata.
Las víctimas vivían hacinadas, vigiladas 24 horas al día, y no podían rechazar clientes ni decidir sobre los servicios que prestaban. Además, estaban obligadas a entregar la mitad de sus ganancias.
Se intervinieron diversas dosis de sustancias estupefacientes, incluyendo cocaína y marihuana.
La investigación comenzó tras una comunicación del Hospital Universitario de Villalba, donde una mujer manifestó su intención de declarar por haber sido víctima de explotación sexual.
Las mujeres liberadas fueron asistidas por organizaciones no gubernamentales especializadas en la atención a este tipo de víctimas.