Opinión

Que la tragedia no beneficie en las urnas a los miserables

(Foto: Cibeles AI).
José Luis Úriz | Miércoles 4 de noviembre de 2026
La tragedia de Urda (Toledo) ha impactado brutalmente a una sociedad, que comenzaba a vislumbrar una nueva victoria de los progresistas el 29-N.

A partir del mismo instante del brutal choque, los buitres carroñeros han sobrevolado en manada sobre los 69 cadáveres aún calientes, intentando añadir un 70 del gobierno actual, de una manera miserable, sin guardar las mínimas reglas de ética política.

¿De verdad que por muy críticos que seamos con este gobierno ante los fallos habidos en ese cruel accidente, vamos a dejar nuestro país en manos de estos canallas?

Gentes como las del PP que tienen la cara dura de criticar a Sánchez y Puente, olvidando su comportamiento ante catástrofes como las de Angrois, Dana de Valencia, Yak 42, residencias de Madrid, o metro de Valencia, por citar solo las más importantes.

Esto no evita concretar y exigir las responsabilidades actuales y más después de que hace apenas unos meses tuvimos la de Adamuz que ponen en cuestión la salud de nuestra alta velocidad.

Se debe llegar sí hasta las últimas consecuencias en la investigación y a partir de ahí, pedir las responsabilidades políticas que correspondan, pero también valorar y comparar las diferentes formas de reaccionar ante las tragedias.

Puente no estuvo de comida en un restaurante de lujo mientras se ahogaban sus ciudadanos; ni señaló con nombre y apellidos a quien supuestamente cometió un error. Tampoco ha habido ningún medio de comunicación que haya sacado su foto en portada.

Ha dado la cara desde el primer instante, con dos ruedas de prensa, la primera inmediata, de dos horas sin límite de preguntas, y se debe reconocer que la gestión del gobierno después del accidente ha sido impecable.

Todos los instrumentos del estado se han puesto en marcha con celeridad, la coordinación entre las diferentes administraciones ha funcionado, incluso 4 días después, casi todas las víctimas están identificadas, a diferencia de lo ocurrido con el Yak 42.

También conviene resaltar el comportamiento como oposición de unos y otros. En el caso de Angrois, estando Feijóo de presidente de Galicia y Rajoy del estado, el PSOE les apoyó, comenzando por no pedir la dimisión de la por entonces responsable del área, Ana Pastor.

Esa diferente forma de reaccionar debe ser valorada y resaltada, para no caer en posiciones viles e injustas.

Han pasado ya unos días y ahora toca respirar hondo, seguir dando la cara y volver a la campaña electoral, sin olvidar a los afectados, a sus familias, pero con fuerza.

Porque lo que nos jugamos el 29-N quizás sea lo más importante en lo que llevamos de andadura democrática.

La alternancia en el poder entre derecha e izquierda, tenía lógica, e incluso a veces era saludable. Que una derecha sensata, moderada, europeísta, sustituyera a una izquierda del mismo estilo no generaba excesivo temor.

Pero es que esta vez esa derecha transformada al más puro estilo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde viene con la bicha pegada a lo Alien, viene con el fascismo puro y duro añadido.

En mi caso, mis 78 años me permitieron conocerlo en su aspecto más cruel hasta 1977 (50 años ya).

Lo sufrí en propias carnes cuando viví en la universidad la presencia violenta de los grises, la detención por parte de la Brigada Político Social. BPS, los interrogatorios y torturas en la sede donde pasea Isabel Díaz Ayuso en la Puerta del Sol, lo que era la DGS, Dirección General de Seguridad. Allí, donde esta cruel señora se niega a poner una placa de recuerdo, fuimos torturados miles de demócratas, sólo por pensar diferente.

Sólo por pensar diferente, repito y quiero que lo sepáis especialmente los más jóvenes, porque eso puede volver de nuevo si PP y VOX ganan por mayoría absoluta el 29-N.

Ningún demócrata, sea de izquierdas por supuesto, pero también de centro, e incluso de derechas, debe desearlo, ni consentirlo, por eso es necesario votar todos, todos y a partidos que no traigan, directa o indirectamente, el fascismo de nuevo a nuestro país.

Quedan apenas algo más de veinte días para el momento más crucial de nuestra joven democracia. Los demócratas somos más y debemos demostrarlo ese día para evitar la llegada de un Alien terrorífico.

Después el nuevo gobierno progresista deberá trabajar duro para recuperar la confianza perdida en nuestra alta velocidad, para que vuelva a ser la “joya de la corona” de nuestro país,

Veremos.

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