La historia de la Fórmula 1 está llena de engaños ingeniosos, especialmente durante las pruebas pretemporales. Equipos y pilotos utilizan diversas tácticas para obtener ventajas psicológicas sobre sus rivales. Entre las estrategias más notables se encuentran el "glory running", donde un equipo busca impresionar a los patrocinadores con tiempos rápidos mediante un bajo nivel de combustible, y el "sandbagging", que implica no mostrar todo el potencial del coche para mantener en secreto su verdadero rendimiento. Además, se han empleado trucos como la pintura camuflaje y dispositivos ocultos para desviar la atención de innovaciones técnicas. Estas tácticas reflejan la intensa competencia en el deporte y cómo cada equipo busca maximizar su ventaja antes del inicio de la temporada.
La Fórmula 1, un deporte donde la estrategia y la astucia son tan importantes como la velocidad, ha sido escenario de numerosas artimañas a lo largo de su historia. “Toda guerra se basa en el engaño”, escribió Sun Tzu en su célebre tratado The Art of War, y esta máxima se aplica perfectamente a las dinámicas que se viven en la pista durante las pruebas pretemporales.
Las sesiones de pruebas pretemporales marcan el inicio de la contienda anual entre los equipos, quienes han empleado diversos trucos para superar a sus rivales y obtener una ventaja psicológica antes del primer gran premio. Pero, ¿cuáles son exactamente estas tácticas?
Pat Symonds, exdirector técnico de la división de deportes de motor de F1, ha compartido sus conocimientos sobre las más ingeniosas maniobras que han tenido lugar durante estas pruebas. A continuación, se presentan algunas de las más notables.
El "glory running" es uno de los trucos más antiguos y efectivos en el libro del automovilismo. Consiste en enviar un coche con poco combustible a dar vueltas rápidas para impresionar a patrocinadores y medios. Mientras otros vehículos circulan a un ritmo moderado, el equipo que practica este truco busca registrar tiempos que generen especulaciones y atraigan inversiones.
Un ejemplo emblemático fue el del equipo Prost en 2001, donde Jean Alesi logró tiempos impresionantes con el AP04 Ferrari, solo para llegar al Gran Premio de Australia y clasificarse tres segundos detrás del Ferrari oficial de Michael Schumacher.
Symonds recuerda cómo algunos equipos lograban engañar a todos: “Te harías la idea de que un equipo había mejorado notablemente, solo para descubrir después que volvían a estar donde se esperaba”.
En contraste con el "glory running", está el "sandbagging", donde los equipos optan por no mostrar su verdadero potencial durante las pruebas. Según Symonds, esto puede ser tan simple como ocultar los tiempos por vuelta: “A veces decidíamos no dejar claro dónde estábamos en la jerarquía”, recuerda.
Los equipos astutos realizaban simulaciones de clasificación con algo más de peso en el coche para disfrazar su rendimiento real. “Era una forma efectiva de mantener a raya la competencia”, añade Symonds.
El RB6 de Red Bull, campeón en 2010, incorporó un sistema innovador conocido como 'blown diffuser', que utilizaba gases calientes del escape para aumentar la carga aerodinámica. Para proteger este secreto, Red Bull colocó calcomanías falsas en su coche que simulaban salidas de escape convencionales.
A pesar del ingenio detrás de esta táctica, Symonds considera que no era tan brillante como parecía: “Era bastante obvio y casi divertido”. La intención era clara: desviar la atención mientras competidores vigilaban cada detalle.
Durante los años dorados del equipo Williams en la era turbo-híbrida, implementaron un dispositivo sofisticado para calentar los bordes de las ruedas, lo cual les otorgaba una ventaja significativa al inicio de las carreras. Sin embargo, mantuvieron este desarrollo bajo estricta confidencialidad.
"Llamábamos al dispositivo 'Default', así podíamos hablar sobre él sin levantar sospechas", explica Symonds. Este enfoque les permitió sorprender a sus rivales cuando demostraron un rendimiento superior tras periodos críticos como Safety Cars o primeras vueltas.
En 2015, Red Bull optó por una pintura inspirada en los barcos de guerra para camuflar las líneas aerodinámicas del RB11 durante las pruebas. Aunque estéticamente impactante, Symonds señala que su efectividad fue limitada: “La publicidad generada probablemente fue más valiosa que cualquier detalle oculto”.
A veces, no eran solo los coches los que necesitaban ocultarse; también los pilotos debían permanecer bajo perfil. En 2000, Kimi Räikkönen fue apodado ‘Eskimo’ por Sauber mientras probaba su monoplaza sin revelar su identidad ante competidores como Ferrari y McLaren presentes en el circuito.
Años antes, Alain Prost se disfrazó como Erik Comas para evaluar un Ligier sin ser reconocido por sus rivales durante una prueba secreta.
Cerrando esta lista con otra cita de Sun Tzu: “aparecer débil cuando eres fuerte”. Esta estrategia fue utilizada por Mercedes en 2019 durante las pruebas pretemporales cuando aparentaron tener problemas frente a un Ferrari aparentemente superior.
Lewis Hamilton expresó preocupación sobre el rendimiento del equipo rival: “Vamos a tener una dura batalla”, dijo tras observar el desempeño prometedor del Scuderia. Sin embargo, esta táctica resultó ser parte del juego mental habitual dentro del paddock.
A medida que avanza la temporada y se llevan a cabo nuevas pruebas, es fundamental mantener una mente crítica ante lo que se observa; no todo es lo que parece dentro del fascinante mundo de la Fórmula 1.
El "glory running" es una táctica donde un equipo envía su coche a la pista con una pequeña cantidad de combustible para lograr un tiempo de vuelta impresionante durante las pruebas, engañando a los patrocinadores y al público sobre su verdadero rendimiento.
El "sandbagging" es cuando los equipos deliberadamente subrenden en las pruebas para ocultar su verdadero potencial, evitando revelar su posición real en el orden de rendimiento.
Red Bull aplicó un diseño de pintura tipo "dazzle" en su coche RB11 para ocultar las líneas aerodinámicas y distraer a los fotógrafos espías sobre los detalles técnicos del coche.
Williams desarrolló un dispositivo sofisticado para calentar los bordes de las llantas, lo que les daba una ventaja en el rendimiento de los neumáticos al inicio de las carreras.
Sauber usó el apodo "Eskimo" para referirse a Kimi Raikkonen mientras lo probaba, con el fin de evitar que otros equipos como Ferrari y McLaren se enteraran de su talento antes de que firmara un contrato.
Alain Prost se disfrazó usando el casco y overoles de Erik Comas para evaluar el Ligier, pero fue fácilmente identificado por los fotógrafos debido a su apariencia distintiva.
Mercedes aparentó estar en desventaja durante las pruebas, sugiriendo que Ferrari tenía una ventaja significativa, cuando en realidad estaban bien preparados para la temporada.